A la plancha es el modo de preparación favorito de los consumidores más jóvenes, que son los que menos carne consumen en España. La respuesta de los supermercados a esta simplificación del menú son los meal kits: filetes listos para servir que lo único que necesitan son dos vueltas sobre el asador.

Es la conclusión a la que se llega tras cruzar los resultados de sendos estudios divulgados en vísperas de Meat Attraction por dos miembros del comité organizador de la feria cárnica, Mercasa (empresa pública que gestiona la red nacional de mercados mayoristas) y Asedas (Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados).

El de Mercasa, publicado en su revista Distribución y Consumo, analiza el impacto que la recesión ha tenido en el consumo de este producto a lo largo del periodo 2008-2017. “La crisis deterioró de manera notable la renta de muchos hogares, que tuvieron que ajustar sus decisiones de compra”, dice el autor del estudio Víctor Martín Cerdeno, profesor de la Universidad Complutense.

“La carne –continúa– es un bien básico en la cesta de la compra, pero ante la gran variedad de productos que componen esta familia, se ha observado la sustitución de unos por otros. El volumen consumido no ha descendido mucho [apenas un 0,9% en 10 años], pero sí se ha dado un cambio en los productos adquiridos”, explica.

La cantidad consumida casi no ha bajado con la crisis, pero sí se han sustituido unas variedades de producto por otras

Según el estudio, cada hogar español consume de media 50 kilos de carne al año que suponen un gasto per cápita de 330 euros. La carne fresca, principalmente de cerdo y pollo, concentra más de dos tercios de ese total (36 kilos), mientras que la transformada tiene un peso importante (11,9 kilos) y la congelada, casi testimonial (1,3 kilos).

Pero si se compara con lo que se consumía antes de la crisis, la demanda de carne fresca se ha reducido un 3,3%, lo que Martín Cerdeno atribuye al efecto sustitución. Sin embargo, lo más llamativo para el experto es el aumento de casi un 45% de la demanda de carne congelada. “Si bien aún representa un porcentaje poco significativo sobre el consumo total, los nuevos hábitos y un precio más reducido favorecen el crecimiento de esta categoría”, mantiene. La transformada también creció, aunque a un ritmo inferior (3,6%).

Por tipos de hogares, los que se llevan menos carne a la boca son los formados por parejas con hijos pequeños o sin ellos, los monoparentales y los jóvenes independientes. “Estos grupos tienen en común una edad media más baja. Por tanto, los consumidores más jóvenes demandan menos carne que la media de los hogares españoles”, sostiene:

La necesidad de incentivar la demanda en estos colectivos ha llevado a los supermercados a ofrecer carnes listas para su consumo y presentar el producto en bandejas con cortes que simplifican su preparación en el hogar.

“Aunque observamos una cierta estabilización en el consumo, debemos mantenernos alerta para ofrecer soluciones a aquellos sectores de la población que demandan una evolución en la forma de consumir carne”, afirma Ignacio García Magarzo, director general de Asedas.

Según la asociación, estos establecimientos son un año más el canal preferido de los consumidores para comprar carne fresca, con una cuota de mercado del 54%

Noticias por: Cincodias

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LAS CIFRAS

50 kilos de carne al año consumen de media los hogares españoles, un 0,9% menos que en 2007.

330 euros es el gasto por habitante en este alimento, que se compra principalmente en supermercados.

45% ha subido la demanda de carne congelada en la última década, mientras que la de fresca cae un 3,3%.