El Gobierno de Aragón ha elaborado un decreto con la intención de garantizar la sostenibilidad del sector porcino.

El decreto establece la necesidad de la puesta en funcionamiento de centros gestores de purines, que garanticen un sistema de gestión de todo el ciclo del purín. Esta aprobación supone un impulso a la economía circular para prevenir los riesgos e impactos ambientales de la actividad ganadera.

El decreto establece la necesidad de la puesta en funcionamiento de centros gestores de purines, que garanticen un sistema de gestión de todo el ciclo del purín que va desde la recogida en las explotaciones ganaderas, transporte, tratamiento y almacenamiento, hasta su aplicación como fertilizante en las parcelas agrícolas a las que se destine.

Las competencias de control ambiental de los centros de gestión de estiércoles, versarán tanto sobre prevención y corrección de la contaminación de las aguas causada por nitratos de origen agrario, como sobre emisiones a la atmósfera.

El decreto regula el modelo de autogestión de los ganaderos que apliquen por si mismos el estiércol como fertilizante. Este sistema estará basado en las declaraciones anuales del ganadero. También recoge la necesidad de ajustar y controlar las dosis de aplicación de los purines a los suelos, lo que exige tener una previsión de disponibilidad de superficie e identificación de las parcelas agrícolas a utilizar.

 

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El decreto introduce un régimen sancionador en el ámbito administrativo, hasta ahora se actuaba en el ámbito penal cuando se detectaba una infracción in fraganti. A partir de ahora, la Administración aplicará el régimen sancionador de residuos cuando se detecte un uso del purín que no sea el de fertilizante, puesto que éste se consideraría un residuo.

Esta regulación viene a aportar un marco imprescindible para el desarrollo sostenible del sector porcino en Aragón y que ya alcanza el 3.5% PIB y más de 2/3 de valor añadido del sector agroalimentario aragonés.